jueves, 9 de junio de 2016

Treinta segundos.

Solo dedicaré diez minutos a escribir sobre ti, porque después de esto no sabré donde estarás, donde has ido o que has hecho con tu vida. Saliste por la puerta principal del hotel y dijiste adiós como si fuese así de fácil. Lo más probable es que tú y yo nos volvamos a ver, aunque lo neguemos con el alma. Al final, tampoco es que me importe mucho, porque el romanticismo es tuyo, yo solo lo practico como un deporte estratégico y universal.

Necesito mil palabras para describirte, pero tal vez unos litros de cerveza me ayuden a recordarlas. La helada sensación nubla mi cabeza, como la de cualquier humano, hasta la perpetua muerte que cargamos encima. Tal vez comencé a activar el plan “odio” cuando aplicaste las excusas clichés. “no soy suficiente”- “no sé qué pasará con nosotros”- “Hoy no nos podemos ver”- “No es que haya otra persona, pero…”  ¿qué clase de poeta piensa en tales posibilidades mal dadas?

Yo solo espero encontrarte de nuevo, en el mismo lugar, en la misma banca. Pero no con la misma marca de cigarros porque encarecidamente espero que tus gustos mejoren mientras te encuentres lejos. Pero si espero encontrarte, así sea con otra, pero verte de nuevo. Mientras tanto seguiré vistiendo de negro, pero no bajo la misma concepción de escritor promedio que llevas encima. Porque no importa cuántas personas haya conocido en mi vida, cuantos me hayan abrazado y me hayan hecho sentir única, esta vez sí es verdad. No había conocido a alguien como tú.

Mientras tanto seguiré siendo la persona que se acuesta tarde todos los días, que deja notas en tu antigua casa en hojas naranjas (porque es tu color preferido) y que está tomada más días de los que tiene una semana. Tal vez algún día toleré el olor a cigarro y comience a fumar alguno, pero no voy a tolerar nunca que hayas huido.

Nunca.
Nunca, nunca.

Ojalá también la próxima vez que nos encontremos podamos soportarnos más de diez minutos. Sin besos, sin sexo, sin textos. Solo tú y yo. Nada de letras, ni dinero, ni alcohol. ¿Quiénes somos entonces?

De todas formas, te voy a extrañar, olvidar, extrañar, en ese orden, no lo olvides. Y finalmente te olvidaré.

Para cuando vuelvas no estaré, lo prometo.
Visitaré todos los lugares que deseabas visitar como una venganza personal por todos esos besos que me has dejado de dar mientras estas lejos.

Me quedan tan solo treinta segundos.
Y también... Te amo.
Sí, te amo.


--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

2 comentarios:

  1. Maravilloso escrito, me ha gustado mucho de verdad Erazo felicitaciones.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar