domingo, 9 de noviembre de 2014

LADO TANGENTE.

Hola, Leonardo:


Los días no son los mismos sin ti, me estoy acostumbrando a esta ciudad caliente, donde las hojas no cambian de color en ningún mes del año. Acá no existen las estaciones como estábamos acostumbrados a disfrutar. Sé que esto puede llegar como una sorpresa para ti, después de todo habíamos prometido no escribirnos más. Estoy rompiendo nuestras reglas generales que siempre han sido importantes para ti, pero es importante que sepas la condición tan extraña que estoy afrontando, y por supuesto, es excepcional. Poco de nosotros vivimos en condiciones tan iguales como para poder entender y colocarse en los zapatos de las personas. Así las apreciemos mucho, lo más claro es que solo podemos entenderlas un 1%, así hayamos vivido un caso de “igual” magnitud.

He llegado a la conclusión  que todo lo que aprendí de ti fueron grandes lecciones. Al principio las veía como estupideces, pero tu edad y tu experiencia en la vida, te han llevado a entender lo grande que es la vida, y el tan poco sentido que tiene esta,  lo interesante de todo esto es que tú le dabas sentido a mi vida, y hasta el sol de hoy no he encontrado ni siquiera a un amigo que pueda motivarme de esa forma como lo hacías tú.

Extraño aquellas tarde de viento frío en nuestro rostro: La expresión pura de los paisajes y sus llamativos y naturales colores, como morían las hojas una tras otra… Una tras otra. Las personas no soportan estar tristes, odian recordar los tiempos afligidos (¿Quién no?) y entonces emergen todos sus sentimientos a flor de piel.  Todos simplemente odian llorar, Temen que la tristeza deje una huella que no se pueda borrar…            

Sé que si hubiera comentado la anterior expresión mirándote a los ojos, me hubieras tratado de tonta y de boba (de buena forma), pero tu partida, lejos de nuestra ciudad y de mi corazón,  me ha vuelto una persona totalmente diferente a lo que tú querías para mí, o a lo que tú conocías.

No quiero adelantarte a los hechos, solo quiero verte. Compartir contigo tantas cosas que he vivido, y que llenes de nuevo de tanta seguridad como lo hacías antes. Necesito de tus abrazos, de tus consejos, de tus regaños para poder salir de esta mala racha. No pienses que me he convertido en una persona dependiente, simplemente a veces necesitamos de esa persona que más amamos para seguir adelante. Te amo, así pasen los años, ese sentimiento nunca terminará.  No me importa lo que especule  tu moralidad, los sentimientos no se pasan delante de eso. Simplemente se corre el riesgo de sentirlo.


Mientras llega tu respuesta, disfrutaré cada uno de estos días hasta el último que pase. Escribiré, caminaré y contemplaré hasta que no exista nada más que comprender. Extrañaré, tal vez… lloraré. Pero estoy seguro que bajo el sol y sobre mi cama, con un café tras la ventana, no estaré sola en este sentimiento sin explicación.

Sé que lo que más deseas es que algún día sea más clara con mis sentimientos. 

No tardes, te espero.