Solo dedicaré diez minutos a
escribir sobre ti, porque después de esto no sabré donde estarás, donde has ido
o que has hecho con tu vida. Saliste por la puerta principal del hotel y
dijiste adiós como si fuese así de fácil. Lo más probable es que tú y yo nos
volvamos a ver, aunque lo neguemos con el alma. Al final, tampoco es que me
importe mucho, porque el romanticismo es tuyo, yo solo lo practico como un
deporte estratégico y universal.
Necesito mil palabras para describirte,
pero tal vez unos litros de cerveza me ayuden a recordarlas. La helada
sensación nubla mi cabeza, como la de cualquier humano, hasta la perpetua
muerte que cargamos encima. Tal vez comencé a activar el plan “odio” cuando aplicaste
las excusas clichés. “no soy suficiente”- “no sé qué pasará
con nosotros”- “Hoy no nos podemos ver”- “No es que haya otra persona, pero…” ¿qué clase de poeta piensa en tales
posibilidades mal dadas?
Yo solo espero encontrarte de
nuevo, en el mismo lugar, en la misma banca. Pero no con la misma marca de
cigarros porque encarecidamente espero que tus gustos mejoren mientras te
encuentres lejos. Pero si espero encontrarte, así sea con otra, pero verte de
nuevo. Mientras tanto seguiré vistiendo de negro, pero no bajo la misma concepción
de escritor promedio que llevas encima. Porque no importa cuántas personas haya
conocido en mi vida, cuantos me hayan abrazado y me hayan hecho sentir única,
esta vez sí es verdad. No había conocido a alguien como tú.
Mientras tanto seguiré siendo la
persona que se acuesta tarde todos los días, que deja notas en tu antigua casa
en hojas naranjas (porque es tu color preferido) y que está tomada más días de
los que tiene una semana. Tal vez algún día toleré el olor a cigarro y comience
a fumar alguno, pero no voy a tolerar nunca que hayas huido.
Nunca.
Nunca, nunca.
Ojalá también la próxima vez que
nos encontremos podamos soportarnos más de diez minutos. Sin besos, sin
sexo, sin textos. Solo tú y yo. Nada de letras, ni dinero, ni alcohol. ¿Quiénes
somos entonces?
De todas formas, te voy a
extrañar, olvidar, extrañar, en ese orden, no lo olvides. Y finalmente te
olvidaré.
Para cuando vuelvas no estaré, lo
prometo.
Visitaré todos los lugares que
deseabas visitar como una venganza personal por todos esos besos que me has dejado
de dar mientras estas lejos.
Me quedan tan solo treinta
segundos.
Y también... Te amo.
Sí, te amo.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Maravilloso escrito, me ha gustado mucho de verdad Erazo felicitaciones.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar