Caminaba a las mismas horas, pero,
aunque las calles no se vieran igual por el cambio repentino del clima, bueno,
ella tampoco, ella siempre, a diferencia del clima pasaba desapercibida. En esa
ciudad donde las noches duran 12hrs, y nadie duerme, compartía taxis con
personas que cualquier día se convirtieron en sus mejores amigos. La observas y
creerías que lleva toda su vida viviendo en esta rutina, o como si en verdad
fuese su vida. Ser extranjera de calles, nunca haber tomado tanto vino, con
cervezas oscuras, y que los chicos se acercarán y se enteraran que sabía más de
guerra que de posiciones le chocaba en los 9.8 m/s2 que ella tenía que
soportar después de quien sabe cuántas pastillas o cortos pases. Cualquier día
después de estar perdida en la ciudad se da cuenta que alguien si sabe de
movimientos uniformes acelerados, la abraza, le quita el frío y le enseña que a
ella en verdad le gusta el café con azúcar, que no sabe pronunciar muchas
cosas, y que necesitaba de una persona que no le gustara tanto el rock como a
ella.
La miraba, y le veía esos
pequeños ojos que se quedaban dormidos. No se aprendió nunca mi nombre y hacía
una y otra vez las preguntas, -Como para salir del paso-, me utilizó para que
otras personas no la acosaran y ese mismo día me mostró todo su maquillaje y
labiales. Me llevó hasta la puerta de su casa y esa fue la primera vez, de unas diez que me cerró la puerta en la cara. Me escribió su largo nombre y le
escribí que había vuelto a casa, pero nunca le hablé de todo el frío que tuve
que soportar por horas porque ella tenía mi chaqueta (y que nunca agradeció).
Volví a verla, le enseñé de muchas cosas de física que ella erróneamente por
tantos años había creído y siempre la abrazaba con los ojos. Le encantaban las
tostadas con café. A mí los frijoles de su país.
Ella creía que la gravedad tan
solo se veía en números y letras: 9,8, metros,sobresegundos,alcuadrado. ¿Y eso
que significa?, ¿estudie seis años de física para que una chica me intente
cambiar la perspectiva de la ley de atracción en la tierra?, y que sus
fundamentos que de científicos no tenían nada se basarán en el álbum de
sonrisas que tengo en mi memoria, en esos ojos pequeños, que se cerraban como
tres segundos para que me respondiera: “¿qué dijiste?” y yo tuviera que sacar
aíre limpio de mi reserva pulmonar (que adquirí por tener la habilidad de
cantar) y contarle de nuevo las historias, para que comenzará a mirar su teléfono
y que lo primero que se me veniera a la mente sea: Solo me quedan tres
semanas y dejaré de verla.
Y que comenzará a hablar de Newton,
aunque yo quería hablar de música y libros, porque ella dice que es escritora:
Me contaba unas historias, que le tenía mucho miedo al mar, pero que le gustaba
nadar por una hora, aunque su píe se acalambrara después de 5 minutos, ¿y
entonces como no se ahoga?, que le gusta ver el atardecer, como se esconde en
el mar y lee, según ella muchos libros.
Que no le gusta el rock pop, ni tampoco el rap porque su mamá no la deja
escuchar eso, ¿Cuál es la fórmula que le enseñan a los hombres para poder
procesar tanta información de una mujer?, yo solamente sé escuchar. Me dio
comida en la boca, bailamos canciones que solo a ella le gustan, nos besamos en
calles con muchos grados bajos ceros (según ella) y mucha gente dijo “paguen un
motel”.
Está historia ya estaba contada, que
movimiento rectilíneo uniformemente variado, ella necesita dejar tanta matemática
y hacerle más caso a las cosas que le gustan.