domingo, 16 de marzo de 2014

Mi querido Jonsu.






"No sé por qué me ha venido ahora este recuerdo, tal vez porque la memoria se enciende con una magdalena mojada en té o por una simple mirada..."

Mis dedos oprimen cada tecla del piano, todo el sitio conviene con el momento, yo; sentada tocando una armonía melancólica que hace llorar a la luna y sus estrellas descienden fugazmente de un cielo marchito, tú desde el umbral de la puerta observando como las notas lloran hasta final de su tono. Te acercas e intento ignorar tu figura, mi sentimiento es totalmente efímero y demuestro un aspecto ciertamente frió, en realidad quiero ser alguien especial para ti, pero en el fondo me empeño en quedarme atrás. Detengo el movimiento de mis dedos... Te empujo dando tú unos cuantos pasos hacia atrás y comienzo a acariciar las teclas, creando una nueva sinfonía, indubitable mente infernal, es lo que me trasfiere tu mirada, fría, acechándome, expresando que suspenda un segundo.
Desgarras el muro invisible que existe entre nosotros y te lanzas para unirnos un sublime beso. La música se frena en nuestro entorno pero no en nuestras mentes creando nuestra propia dimensión donde los dos somos felices, tú olvidando las rosas marchitas del pasado, yo, con todas mis fuerzas acabando con todo aquello que un día me hizo daño.




No hay comentarios:

Publicar un comentario